1. Los visitantes dan soporte social a la conservación

La importancia de los visitantes a los espacios naturales recae en la relación afectiva que se genera y se extiende a lo largo de los años, e incluso se transmite entre generaciones. Este vínculo, en diversos casos, ha llegado a evolucionar a algo que llamamos “propiedad social”, el cual está relacionado al deseo de que dicha propiedad sea preservada.

Este ha sido el caso de los habitantes de La ciudad de La Paz en Baja California Sur, México; quienes por décadas han disfrutado de las oportunidades de recreación del sistema lagunar Balandra. Ante los riesgos de perder estas oportunidades frente al desarrollo inmobiliario; los habitantes de la zona han abrazado y protegido a la figura de Área Natural Protegida de carácter federal originando de esta manera al Área de Protección de Flora y Fauna Balandra.

El Área de Protección de Flora y Fauna Balandra, brinda el soporte legal para preservar los paisajes de Balandra, los cuales continúan atrayendo mensualmente a miles de visitantes. Este caso, como algunos otros, sugiere que la belleza de los paisajes, los fenómenos naturales y las experiencias sobresalientes de los visitantes en las áreas naturales protegidas crean capital social a favor de la conservación.